Reinventándose en tiempos de pandemia: la historia de Byron Grill

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El señor Nicanor en su comercio Byron Grill en la feria de comida de la UCAB

Me llamo Nicanor Méndez, y después de 38 años en la banca, la vida me llevó por un camino inesperado. Hoy soy el propietario de Byron Grill, pero esta historia no ha sido un camino fácil.

Este proyecto empezó en el 2019 en la UCAB. Yo hacía todo: preparaba las hamburguesas, atendía la caja, servía los pedidos. No era una franquicia ni un gran concesionario; era solo yo y mis ganas de salir adelante. El negocio iba creciendo, hasta que llegó la pandemia y todo cambió.

Cuando el COVID-19 paralizó al mundo, me golpeó directamente. Estuve 46 días hospitalizado, luchando por mi vida. Pero los venezolanos somos resilientes. Desde mi casa, comencé a hacer hamburguesas a domicilio para mi condominio. Todo era artesanal: yo mismo hacía el pan y preparaba la carne. Las fotos de mis hamburguesas en el grupo del condominio fueron mi primera publicidad.

Al ver que funcionaba, invertí en un pequeño carrito de perros calientes que instalé debajo de mi edificio. Vendía las hamburguesas y perros calientes de Byron Grill mientras la universidad permanecía cerrada. Fueron dos años difíciles, pero no me rendí.

Cuando la UCAB comenzó a reabrir, fui uno de los primeros en regresar. Al principio, con las clases mayormente online, había poca gente, pero seguí trabajando. Vendía un poco más que en casa, así que mantenía ambas operaciones para sobrevivir.

Mi experiencia en la banca me enseñó algo fundamental: puedes tener el negocio más bonito del mundo, pero sin calidad de servicio y sin el factor humano, no llegarás lejos. Esta filosofía ha sido la base de Byron Grill. No solo vendemos comida; construimos relaciones con la comunidad ucabista – estudiantes, profesores y personal administrativo.

Hoy, cuando veo a los estudiantes tomándose fotos conmigo o agradeciendo por haberlos ayudado cuando no tenían para comer, siento que todo ha valido la pena. Byron Grill se ha convertido en más que un negocio; es parte de la familia UCAB.

Los años de pandemia me enseñaron a adaptarme y reinventarme. De ser un ejecutivo bancario pasé a hacer pan casero y vender hamburguesas desde mi casa. De un carrito de perros calientes evolucionamos a ser uno de los lugares preferidos en la universidad.

Esta historia no es solo mía; es de cada estudiante que dice «vamos a Byron», de cada profesor que confía en nuestro servicio, y de cada miembro del personal que nos ha apoyado en el camino. Porque al final, como siempre digo, más que sabor, es cariño en el paladar.

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